• El ‘Libro Blanco sobre Meriendas Infantiles’ constata la baja calidad nutricional de las meriendas
  • La fruta y yogur, una de las combinaciones más saludables, apenas está en el 7,3% de las meriendas de los niños y niñas más pequeños.
  • La opción más extendida es un bocadillo, normalmente con embutido, y se constata un consumo de bollería y galletas (37,1%).
  • El ‘Libro Blanco sobre Meriendas Infantiles’ ha sido elaborado por un equipo de dietistas-nutricionistas e impulsado por la Asociación Española de Fabricantes de Yogur y Postres Lácteos Frescos, AEFY.
  • Ernesto Gasco, Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil, asegura que “todos tenemos un importante papel que cumplir: contribuir a que la elección de una dieta nutritiva, equilibrada y saludable sea fácil y accesible para todos los niños y niñas”.

Las meriendas de los niños y niñas se caracterizan por su gran aporte calórico y baja calidad nutricional, lo que puede influir directamente en la salud durante la infancia e impactar en la edad adulta. El 94% de los menores toma algún lácteo para merendar cada tres días, siendo el yogur el alimento elegido en el 22,6% de estas comidas. Así lo constata el ‘Libro Blanco sobre Meriendas Infantiles’, elaborado por un equipo de dietistas-nutricionistas, liderado por el Dr. Ramón de Cangas, e impulsado por la Asociación Española de Fabricantes de Yogur y Postres Lácteos Frescos (AEFY).

Esta investigación sobre la merienda infantil entre niños, niñas y adolescentes españoles también revela que el 7,3% de los niños y niñas entre 3 y 6 años toma fruta y yogur, una las combinaciones más saludables para merendar. Esta combinación no se encuentra entre las tres opciones más habituales en las meriendas para los niños de más de 7 años, siendo sustituida por alimentos como leche y galletas (12,5%), un sándwich y zumo (8,9%) y leche y bollería (8,8%). Asimismo, aproximadamente el 80% de los menores de doce años meriendan, al menos, una vez a la semana, siendo mayor esta frecuencia en los niños de menos de seis años, especialmente en las regiones del sur y centro de España.

El Libro Blanco se ha llevado a cabo bajo la dirección del Dr. Ramón de Cangas, con la colaboración de un equipo de dietistas-nutricionistas:  Fernando Rojo Fernández; Dr. Iñaki Elío Pascual; Dra. Sandra Sumalla-Cano; y Luján Soler. Los autores han realizado una labor de investigación académica muy completa, consultando un total de 176 estudios y artículos científicos, de ámbito nacional e internacional, procedentes de reconocidas fuentes, y ha sido impulsado por AEFY.

El Libro cuenta con el prólogo de Ernesto Gasco, Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil, quien analiza los patrones de alimentación infantil y destaca la necesidad de promover una alimentación saludable y accesible: “En esta misión todos tenemos un importante papel que cumplir: contribuir a que la elección de una dieta nutritiva, equilibrada y saludable sea fácil y accesible para los niños y niñas y, finalmente, construir una España más saludable en la que crecer sano sea un derecho para la infancia y la adolescencia”.

 

Alimentos habituales de las meriendas infantiles

En cuanto a los alimentos habituales que componen las meriendas infantiles, esta investigación señala que, en España, la opción más extendida es el bocadillo, normalmente con embutido, que los niños toman varias veces a la semana y muchos de forma diaria. En concreto, una de las fuentes (‘Valoración de la condición nutricional, y de hábitos y preferencias alimentarias en una población infantil-juvenil, de 7 a 16 años, de la Comunidad de Madrid’) señala que el bocadillo con embutido está presente en la mitad de las meriendas (49,9%) mientras que la bollería y las galletas se sitúan en el 37,1%. En cuanto al yogur, el 41,4% de los niños y niñas de 3 a 6 años toma este alimento lácteo al menos una vez a la semana mientras que entre 7 a 12 años este porcentaje se sitúa en el 32,4%.

De manera paralela, también se confirma que la calidad de los alimentos que forman parte de las meriendas infantiles va reduciéndose a medida que el niño crece, especialmente entre aquellos que toman dos o más alimentos. Igualmente, la fruta no es el alimento más elegido para merendar (presente en el 45,5% de los casos) y se indica que la mayor parte de niños españoles no llega a consumir las cinco raciones de fruta y verdura al día recomendadas.

La importancia de las meriendas

Los expertos destacan la importancia de asegurar una buena calidad energética y nutricional en las meriendas de los niños y niñas, siendo recomendable que represente, aproximadamente, el 10% del total del valor energético (calorías) que se consuman al día. Por ello, esta ingesta supone una gran oportunidad para mejorar la calidad de la dieta, incorporando alimentos con un perfil nutricional adecuado, como es el yogur.

En este sentido, según las evidencias científicas de esta investigación, se prueba que una de las mejores opciones para la merienda es elegir los alimentos recomendados en la dieta mediterránea. Así, los expertos señalan que una buena combinación sería un lácteo, como el yogur, y otros alimentos saludables, como fruta, frutos secos… y así, ayudar a cubrir los requerimientos calóricos y nutricionales necesarios para el normal crecimiento y desarrollo de los niños y niñas.

El Libro Blanco señala que el consumo adecuado de alimentos lácteos y, en particular, de yogur se asocia a una mayor calidad de la dieta. Por ello, el yogur es una buena opción para los niños y jóvenes por su contribución al valor energético total de la dieta y por su aportación de calcio y vitamina D, los cuales intervienen en la salud ósea, metabólica y función antioxidante. Igualmente, el yogur contiene bacterias ácido lácticas que ayudan a una mejor digestibilidad del alimento, además de otros beneficios como la acción inmunomoduladora. La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) recomienda el consumo de dos raciones de alimentos lácteos al día, siendo una ración equivalente a dos yogures naturales.

Perfil nutricional de la dieta de los niños

El Libro Blanco también describe la dieta de los niños y adolescentes españoles, que se caracteriza por una elevada ingesta proteica y baja ingesta de hidratos de carbono y, por otro lado, refiere un adecuado consumo de grasa, según los estudios más recientes. Sin embargo, resulta llamativo que la ingesta de vitamina D y de calcio, sigan siendo insuficientes desde hace dos décadas.

Los estudios y artículos científicos consultados coinciden en revelar que una alimentación inadecuada en la edad infantil tiene consecuencias en la salud a corto y largo plazo y puede derivar en un menor crecimiento, en la pérdida de peso patológica, en un desarrollo inadecuado de los órganos vitales y en el sistema inmune, que pueden llevar a cabo a una mayor incidencia de enfermedades infecciosas y crónicas. Además, los expertos alertan de los riesgos de la obesidad infantil y su relación con patologías cardiovasculares, diabetes tipo II, síndrome metabólico y algunos tipos de cáncer, entre otros.

En el Libro Blanco se menciona la relación entre la presencia de obesidad infantil y el nivel socioeconómico de las familias, ya que la incidencia de obesidad es significativamente mayor en los escolares de entornos familiares con ingresos más bajos. Así, según el ‘Estudio del rol de los factores socioeconómicos en la obesidad de los escolares en España’ de AESAN, se indica que la prevalencia de la obesidad entre las niñas en hogares con menos ingresos es 2,3 veces superior que en los de más ingresos, mientras que en los niños es 2,2 veces superior.

Asimismo, los estudios recogidos en el Libro Blanco manifiestan que no hacer las cinco comidas diarias aumenta el riesgo de obesidad, al igual que realizar picoteos, entre horas, de alimentos poco saludables.

Para Antoni Bandrés, presidente de AEFY “este Libro Blanco ofrece un diagnóstico real y objetivo sobre las meriendas de los niños y niñas de España. Sus resultados nos permiten iniciar un debate sobre la necesidad de revisar los alimentos que componen las meriendas y así potenciar la recomendación de opciones tan saludables como el yogur, en el marco del compromiso de nuestra asociación por impulsar una dieta infantil nutricionalmente completa, saludable y equilibrada”. “Desde la AEFY consideramos muy relevante el consumo de yogur en las meriendas de los niños y niñas, independientemente de su situación familiar y nivel socioeconómico. Su incorporación a las meriendas infantiles como alimento habitual puede ayudar a mejorar la calidad nutricional de la dieta de todos los niños y niñas”.

En esta línea, el director del Libro Blanco, el Dr. Ramón de Cangas, señala que “la ingesta adecuada de productos lácteos y, en particular la toma de yogur, se asocia a una mayor calidad de la dieta”.  “Es necesario aumentar la complementariedad entre el yogur y la fruta como una de las combinaciones más saludables posibles para las meriendas, especialmente en las de los niños más pequeños”, añade.