Tríptico resumen de la nota técnica sobre alimentación infantil.

  • La nota técnica “El valor del yogur en la alimentación infantil y su papel en los menús, desayunos y meriendas escolares españoles”, a cargo del médico, experto en salud pública y director de PI Salud Santiago Cervera desgrana desde la evidencia científica los beneficios del yogur en la salud de la infancia. 
  • Según el informe, a pesar de que el 56% niños consume yogur diariamente, más de un 30% nunca lo recibe en el comedor escolar. 

El yogur natural es un alimento beneficioso para la salud de los más pequeños, ya que, además de cotidiano y accesible, aporta proteínas de alto valor biológico, minerales tan importantes como el calcio, micronutrientes y cultivos vivos que ayudan en la digestión de la lactosa. Sin embargo, aún hay mucho camino por recorrer en su implementación y aportación en espacios del ámbito de la salud pública, como los comedores escolares. 

La nota técnica “El valor del yogur en la alimentación infantil y su papel en los menús, desayunos y meriendas escolares españoles”, impulsada por AEFY y presentada durante el VI Evento de la Asociación, este mes de octubre, analiza en profundidad las principales características de este alimento, ayudando a entender cuál es su papel en los menús escolares, y qué beneficios podrían obtenerse de una distinta implementación. 

Un perfil nutricional único 

En cuanto a composición, el yogur demuestra ser un alimento que aporta numerosos nutrientes en unas cucharadas. Por cada 100g, cuenta con aproximadamente 4g de proteína de alto valor biológico -gracias al proceso de fermentación-, 57kcal de alta densidad nutricional, 2,3g lactosa (versus los 4.8g que aporta la leche) y 120-150mg de calcio, además de magnesio y vitamina B12. 

La evidencia científica, según el informe, también demuestra sus beneficios para la salud infantil. Diversos ensayos clínicos concluyen que el yogur puede ayudar a prevenir la obesidad, reduciendo el riesgo en un 13% por cada 50g de yogur ingeridos al día, y que también se asocia a un 55% menos de riesgo de desarrollar síndrome metabólico.  

Además, impacta positivamente en la salud ósea, con una mayor absorción de calcio, y en la función digestiva y la microbiota, ya que reduce en un 19% la incidencia o duración de infecciones gastrointestinales. 

La presencia del yogur en las escuelas 

Conociendo sus aportes a una dieta saludable, ¿cuál es su papel en los comedores escolares? Tal y como señaló el impulsor de la nota técnica, el médico y director de PI Salud Santiago Cervera, en el VI Evento AEFY, pese a que “el consumo de yogur está presente en las decisiones de las familias (…) se da un déficit de consumo de yogur en el entorno de la escuela, según las encuestas oficiales”.   

Así, un tercio del alumnado no lo recibe durante el horario escolar, pese a que se estima, según investigaciones como el Estudio EsNuPi, que el 79% de los niños tienen déficit de vitamina D y que el 83% no alcanza las 3 raciones de lácteos que se recomienda consumir al día.  Si comparamos esta situación con el resto de países europeos, vemos que aún nos queda mucho por avanzar: en Francia tiene una frecuencia de 8 de cada 20 comidas, en Finlandia 2-3 veces por semana, y en Reino Unido se toma diariamente. 

Así, la nota técnica propone, en base a la evidencia, una serie de objetivos: 

  • Por un lado, para las políticas públicas: reconocimiento oficial urgente del yogur en las guías de comedores escolares, una implementación gradual de ingestas mínimas, y un marco de calidad que lo incluya junto a otros alimentos en los menús. 
  • Por otro lado, para los centros educativos: el modelo “yogur + fruta + cereal” en desayunos, la inclusión de “estaciones” de yogur que permitan personalizar a los niños su postre, además del establecimiento de una dieta que garantice la coherencia hogar-escuela. 

Contra las barreras identificadas, divulgación y base científica 

Actualmente, la normativa cuenta con una clasificación que podría considerarse inadecuada, ya que equipara yogur natural con postres azucarados, situando el límite en 0-1 vez a la semana. Esto supone una confusión conceptual, dado que el yogur natural cuenta con 4-5g de lactosa frente a los 12-15g de azúcares de los azucarados. 

También existen mitos alrededor de su conservación y los problemas que puede conllevar, pero la realidad demuestra que el yogur puede mantenerse sin refrigeración de manera segura de 2 a 4 horas.  

Por todas estas razones basadas en el rigor científico-técnico, desde AEFY trabajamos por la generación de un consenso en el que participen todos los actores implicados, es decir, la administración pública, el sector educativo y las familias respecto a la alimentación infantil. Así, podremos contribuir a una dieta saludable en los más pequeños, garantizando un desarrollo y crecimiento óptimos.