
Marina Pollán – VI Evento AEFY/EFE
- Durante la celebración del VI Evento AEFY, representantes del Instituto de Salud Carlos III y de la AESAN han compartido sus proyectos y objetivos para la promoción de una dieta saludable en todas las etapas de la vida.
- El yogur es un aliado clave en la alimentación infantil: instituciones científicas y públicas han remarcado su potencial para mejorar hábitos y prevenir enfermedades desde la infancia.
La mejora de la alimentación infantil y la prevención de enfermedades desde edades tempranas han sido algunos de los ejes centrales del VI Evento AEFY, que ha contado con el respaldo de instituciones clave como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Ambas organizaciones han coincidido en una cuestión: subrayar la urgencia de actuar desde el entorno escolar para promover hábitos alimentarios saludables y reducir desigualdades sociales en salud.
AESAN: salud pública desde la infancia
Desde la AESAN, su directora, Ana López-Santacruz, ha puesto de relieve la preocupación creciente por la obesidad infantil en España, un problema que se arrastra desde hace más de dos décadas y que continúa siendo un gran reto de salud pública. Según los datos más recientes del Estudio ALADINO 2023, el 36% de los niños presenta exceso de peso, cifras que son “alarmantes” para la AESAN pese a una ligera mejora respecto a ediciones anteriores.
Uno de los aspectos más preocupantes señalados por la Agencia es la desigualdad socioeconómica: los niños pertenecientes a entornos más desfavorecidos presentan más del doble de tasa de obesidad que aquellos de familias con mayor nivel socioeconómico. Esta realidad se asocia no solo a problemas de salud física a corto y largo plazo, sino también a consecuencias psicológicas como la baja autoestima que, según la OMS, afecta a cerca del 60% de los menores con sobrepeso, con impacto hasta la edad adulta.
En este contexto, el comedor escolar es un espacio clave para la promoción de hábitos saludables y la reducción de desigualdades. Este entorno, tal y como ha destacado López-Santacruz, “resulta clave para estimular patrones alimentarios saludables en todas las clases sociales y promover comportamientos que luego pueden mantenerse en la edad adulta”, además del conocimiento sobre los beneficios de alimentos como el yogur.
Desayunos, meriendas y yogur
AESAN ha recordado que sus recomendaciones dietéticas fomentan un consumo moderado de hasta tres raciones diarias de lácteos como parte de una dieta equilibrada y saludable. En este sentido, el yogur ocupa un lugar muy importante por su gran valor nutricional y su fácil digestión.
Sin embargo, los datos muestran un amplio margen de mejora, ya que muchos niños tienen a saltarse el desayuno o no es adecuado en términos nutritivos. Ante esta situación, la AESAN ha lanzado la campaña “Desayunar, almorzar y merendar: ¡no te los puedes saltar!”, con el objetivo de concienciar sobre la importancia de estos momentos de consumo, especialmente en el entorno educativo, como oportunidades ideales para introducir alimentos saludables como el yogur.
Ciencia, evidencia y oportunidad
Marina Pollán, directora del Instituto de Salud Carlos III, ha remarcado la necesidad de reforzar la prevención desde la infancia: los hábitos adquiridos en los primeros años de vida son determinantes para retrasar o evitar enfermedades crónicas en la edad adulta, en un país con alta esperanza de vida y una población cada vez más envejecida.
Para Pollán, además, también es relevante la promoción de hábitos saludables en espacios escolares: “La bondad de nuestra dieta se está perdiendo y debemos ser agentes activos; y el comedor escolar es un lugar de aprendizaje”.
El ISCIII ha puesto el acento en la evidencia científica que respalda el papel del yogur en la alimentación infantil. Este alimento aporta calcio, proteínas de alto valor biológico, vitamina B12, magnesio y cultivos vivos, con beneficios demostrados en ámbitos clave como la salud ósea, la función digestiva y la microbiota intestinal. Además, se ha destacado su utilidad para abordar déficits frecuentes en la población infantil, como el de vitamina D, especialmente relevante para el crecimiento y el desarrollo óseo.
Una oportunidad compartida
Aunque el yogur está plenamente aceptado por las familias y forma parte de la cultura alimentaria mediterránea, su presencia en el entorno escolar sigue siendo limitada.
Tanto AESAN como el Instituto de Salud Carlos III han coincidido en señalar que existe una oportunidad real para mejorar la salud infantil a través de decisiones informadas y consensuadas. La incorporación del yogur en los comedores escolares puede actuar como vehículo de una dieta más saludable, con beneficios no solo nutricionales, sino también educativos.