Entrevista a Rosaura Leis, presidenta de la FEN

Rosaura Leis, presidenta de la Fundación Española de la Nutrición (FEN)

  • La doctora Rosaura Leis es una prestigiosa investigadora especializada en Pediatría. Es Profesora Titular en la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela y forma parte de la directiva de numerosas sociedades científicas.
  • La alimentación en la infancia es clave para un desarrollo saludable en las siguientes etapas de la vida, por lo que contar con alimentos nutricionalmente densos en la dieta es esencial.

En la dieta infantil, contar con alimentos nutritivos, fáciles de digerir y con impacto positivo en la salud -como el yogur- es esencial para un desarrollo óptimo. Pero una buena alimentación no se queda ahí: construir esos hábitos saludables desde la educación en las aulas y las familias es una oportunidad para prevenir enfermedades a lo largo de la vida.

La investigadora y presidenta de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), Rosaura Leis, explica en una entrevista a Asociación Española de Fabricantes de Yogur (AEFY) la importancia de mantener una buena salud desde edades pediátricas, el papel de los lácteos fermentados en la dieta y los principales retos actuales en nutrición infantil.

La infancia, una etapa decisiva para la salud

Durante los primeros años de vida se establecen las bases de la salud futura. En palabras de Leis, “las principales causas de enfermedad y de muerte tienen que ver con estilos de vida no saludables”, entre ellos una alimentación inadecuada.

En este contexto, insiste en la importancia de actuar desde edades tempranas, dado que “la adquisición de buenos hábitos y de las preferencias alimentarias se inicia en los primeros momentos de la vida, y estos hábitos van a tener un continuo a lo largo de toda la vida”.

Además, destaca el concepto de programación metabólica, según el cual la alimentación en etapas tempranas condiciona la salud en los siguientes años: “Cómo nos alimentamos o las patologías que presentamos en esos momentos van a tener un efecto sobre la salud a corto, medio y largo plazo”.

Así, son especialmente importantes los primeros 1000 días desde la gestación, que abarcan desde el embarazo hasta los dos años aproximadamente, considerados una auténtica “ventana de oportunidad”. Aun así, la investigadora amplía el foco explicando que toda la edad pediátrica debe entenderse como un periodo clave para la prevención.

El yogur como aliado nutricional en todas las etapas

Dentro de una dieta equilibrada, los alimentos con alta densidad nutricional son fundamentales. Leis recuerda que “para aportar todos los nutrientes que necesitamos hace falta tomar una diversidad de alimentos” y cumplir las cuatro leyes de la alimentación: cantidad, calidad, armonía y adecuación.

En este sentido, pone en valor los patrones tradicionales como la dieta mediterránea y la atlántica, donde los lácteos como el yogur ocupan un lugar destacado. “Forman parte de la base de la pirámide, lo que significa que son alimentos de consumo diario”, señala.

Así, el yogur destaca por su perfil nutricional. “Es un alimento que aporta proteínas de alto valor biológico”, afirma, además de grasa láctea y lactosa, un componente que “ayuda a la absorción de calcio y vitamina D”.

Otro de sus beneficios es su digestibilidad. Tal y como explica Leis, “es un alimento que se digiere bien, incluso en personas con intolerancia a la lactosa”. A esto se suma el valor de los alimentos fermentados dado que, como explica la doctora, “los microorganismos del yogur pueden seguir teniendo efectos beneficiosos a nivel intestinal”. Por ello, afirma que “es un buen alimento en etapas de la vida donde necesitamos una mayor cantidad de nutrientes”, como ocurre en la infancia.

Recuperar los patrones tradicionales desde la educación

Más allá de los nutrientes, el entorno donde nos alimentamos también influye. Leis advierte de un cambio preocupante en los hábitos actuales, ya que “estamos abandonando nuestras dietas tradicionales por una dieta más occidentalizada, más pobre en nutrientes y rica en azúcares y grasas poco saludables”.

Frente a esta tendencia, reivindica el papel de la familia y la escuela. “La familia debe ser transmisora de la tradición gastronómica y culinaria, de los estilos de vida saludables”, explica.

Por su parte, el comedor escolar es el lugar donde comenzar a construir estos hábitos, ya que más del 70% de los niños realiza su comida en estos espacios, según la experta: “Es una gran oportunidad para garantizar una alimentación adecuada y para que los niños adquieran preferencias alimentarias saludables, prueben nuevos alimentos y aprendan a comer mejor”.

Los grandes retos: obesidad, equidad y educación

La obesidad infantil es uno de los principales desafíos actuales. Leis la define como “la gran pandemia” y advierte que, en muchos casos, se trata de una forma de “hambre oculta”, caracterizada por un exceso de calorías, pero un déficit de nutrientes esenciales. Ante esta situación, subraya la necesidad de actuar en varios frentes. “Uno de los grandes retos es la equidad alimentaria”, señala, haciendo referencia a la importancia de que todas las familias puedan disponer de una alimentación saludable y nutritiva, contando con alimentos accesibles como el yogur.

A esto se suma la educación nutricional, ya que “la sociedad debe conocer cuáles son los principales problemas alimentarios y cómo afectan a la salud”. La colaboración entre instituciones, profesionales y sector alimentario también es fundamental para avanzar.

No solo importa qué comemos, sino cómo y cuándo

Finalmente, Leis recuerda que la alimentación va más allá de los alimentos en sí. “No solamente es importante qué comemos, sino también cómo y cuándo”, afirma.

El “cómo” incluye desde la preparación culinaria hasta el hecho de compartir la mesa en familia, un aspecto clave en la adquisición de hábitos saludables. Respecto al “cuándo”, introduce el concepto de “crononutrición”: “Sabemos que el momento en el que consumimos los alimentos puede tener efectos distintos sobre la salud”.

En este contexto, mantener una dieta equilibrada, basada en patrones tradicionales y con presencia de alimentos como el yogur, se consolida como una estrategia eficaz para cuidar la salud desde la infancia y a lo largo de toda la vida.