
Dieta saludable, dieta sostenible
- Una alimentación saludable también puede contribuir al cuidado del planeta al ser sostenible.
- En el ámbito del reciclaje de los envases, AEFY ha impulsado la Alianza Circularidad PS (ACPS), un proyecto que reúne a diferentes agentes de la toda la cadena de valor para promover la economía circular del poliestireno
Una dieta saludable tiene un gran impacto en nuestra salud, pero también puede tenerlo en el planeta. Desde el origen de los alimentos hasta cómo se reciclan sus envases, aprender sobre los alimentos de la dieta mediterránea es clave para avanzar hacia una vida más beneficiosa.
Tal y como señala la AESAN en sus “Recomendaciones dietéticas saludables y sostenibles” (2022), “pequeños cambios suman y pueden marcar una gran diferencia, tanto para la salud humana como para la salud del planeta, puesto que la evidencia científica sustenta la idea de que elegir alimentos saludables puede ser tan bueno para el planeta como lo es para la salud de las personas en el presente y para generaciones futuras”.
Dieta local, dieta sostenible
Entre esos pequeños cambios está el consumo de alimentos producidos en España. En el caso del yogur y los postres lácteos, prácticamente la totalidad de la leche que se emplea en España para elaborarlos es de origen nacional, la mayoría adquirida a ganaderos individuales y/o cooperativas, lo que tiene una incidencia directa en la huella de carbono, que en el caso de estos alimentos es sustancialmente baja.
El modelo de dieta importa
El patrón alimentario que seguimos también tiene su impacto en la sostenibilidad. Es el caso de la dieta mediterránea: se trata de un modelo de alimentación saludable y sostenible basado en la variedad y el equilibrio, que además incluye el yogur.
Aparte de sus beneficios para la salud, este patrón alimentario está estrechamente vinculado a productos de proximidad, de temporada y a formas de producción adaptadas a nuestro entorno. Apostar por alimentos producidos localmente y por un consumo responsable permite reforzar la sostenibilidad del sistema alimentario, reduciendo los impactos asociados al transporte y favoreciendo, al mismo tiempo, la actividad económica y el tejido productivo nacional.
En este contexto, los yogures y otros productos lácteos pueden formar parte de una alimentación saludable y equilibrada. Son alimentos de gran valor nutricional que aportan proteínas, calcio y otros nutrientes de interés, y que, integrados en el conjunto de una dieta variada, contribuyen a completar las necesidades nutricionales en todas las etapas de la vida.
Así, seguir el patrón mediterráneo implica adoptar unos hábitos de consumo que tienen en cuenta tanto la salud como el origen de los productos, su temporada, su producción y el aprovechamiento de los recursos.
El reciclaje de los envases
En la última parte de la vida de un alimento, también es necesario generar impacto, especialmente evitando el desperdicio alimentario y reciclando los envases. Por ello, AEFY ha impulsado la Alianza Circularidad PS (ACPS), un proyecto que reúne a diferentes agentes de toda la cadena de valor para promover la economía circular y el reciclaje del poliestireno, en línea con los objetivos establecidos por la Unión Europea.
Este material es uno de los más empleados en envases por sus propiedades óptimas en conservación, seguridad alimentaria y eficiencia de recursos. Por ello, el reto está en garantizar que el PS reciclado pueda volver a emplearse en contacto alimentario, algo que requiere tecnología, inversión y adaptación de toda la infraestructura de reciclaje.
Un modelo circular de poliestireno implica que el material utilizado en envases alimentarios como el del yogur pueda ser recogido, reciclado y transformado para volver al mercado con ese mismo fin.
Avanzar hacia una alimentación más saludable y sostenible depende de decisiones que abarcan todo el ciclo de vida de los alimentos: desde qué productos elegimos y dónde se producen hasta cómo aprovechamos los alimentos y gestionamos sus envases.